BAKLAVA
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BAKLAVA

  Este postres es uno de los más tradicionales de Turquía, además de estar ampliamente extendido en el arte culinario de Oriente Medio, los Balcanes y Grecia. La palabra «baklava» proviene de la palabra baklavi que significa "nueces" en árabe, fruto seco con el que se realizaba, aunque actualmente también se utilizan otros, especialmente el pistacho.
  La versión árabe del baklava (bak-lowe-y) se hace con un jarabe de azúcar y se condimenta con agua de rosas, mientras que la versión griega (bak-la-va) se hace con miel (los resultados son pastelitos más pesados y más dulces). Nuestra propuesta, es una equilibrio de ambas, utilizando el agua de azahar y con un resultado maravilloso.

ponemos los pistachos picados



Ingredientes :


- 10 hojas de pasta filo
- 100 grs. de mantequilla
- Pistachos y almendras granillo
- 3 cucharadas de azúcar moreno
- Una cucharada de canela
*Para el jarabe:
- Una taza de agua
- 2 cucharadas de agua de azahar
- Un chorrito de zumo de limón
- 2 cucharadas de miel de azahar
- 3 cucharadas de azúcar

 

PASO 1º:

 Para hacer el jarabe con el que bañaremos el pastel, ponemos en un cazo el agua, con el azúcar, la miel, el limón y una cucharada del agua de azahar. Cocinamos a fuego lento, hasta que coja consistencia. En el momento que vemos que espesa y que tiene la textura de un jarabe o almíbar, retiramos del fuego y le añadimos la otra cucharada de agua de azahar. Mezclamos y dejamos enfriar.
 Por otra parte derretimos la mantequilla en el microondas. Mezclamos en un bol el azúcar y la canela. Pelamos los pistachos, quitándoles la cáscara y la piel, y los picamos. Si no hemos conseguido almendra granillo, realizamos la misma operación con las almendras.
 


colocamos la almendra

 

hacemos unos cortes en la superficie

PASO 2º:

 Sacamos la pasta filo de la nevera y extendemos una lámina de pasta filo en una superficie limpia y la plegamos en 3 partes. Ponemos la hoja doblada encima de una fuente o bandeja de horno untada con mantequilla (yo le he colocado un papel de hornear en el fondo de la fuente, untado de mantequilla, que sobresale de los lados para desmoldarlo mejor). Pintamos con la mantequilla derretida. Doblamos en tres pliegos otra lámina y la ponemos encima de la anterior. Pintamos de nuevo con mantequilla y la espolvoreamos del azúcar moreno con canela. Encima colocamos un poco de los pistachos picados, extendiéndolos por toda la superficie (foto 1ª).

PASO 3º:

 Ponemos otra lámina doblada, pintamos de mantequilla. Encima otra, pintamos de mantequilla y la espolvoreamos de azúcar con canela. Colocamos en su superficie una capa de la almendra granillo (foto 2ª). Repetimos la operación hasta poner dos capas de pistachos y dos de almendras, y entre ellas, dos hojas de pasta filo dobladas. En total colocaremos 10 láminas.
  Por ultimo pintamos la hoja de la superficie de mantequilla y metemos la baklava a la nevera durante media hora para facilitarnos la siguiente operación. Después de refrigerar, hacemos unos cortes formando líneas diagonales paralelas y luego otros cruzándolas para formar las tradicionales formas de diamante de este postre (foto 3ª). Los cortes los realizaremos con un cuchillo muy afilado, a través de la capa superior sin llegar a cortar las dos hojas del fondo. Horneamos a 180º hasta que se nos dore, unos 30 minutos.

bañamos con el jarabe

baklaba



PASO 4º:

 Una vez dorada, la sacamos y vertemos el jarabe enfriado sobre la baklava, introduciendo parte del jarabe, por los cortes que habíamos hecho previamente, para que se impregne bien de todo el sabor y el aroma del almíbar (foto 4ª). Dejamos reposar unas horas antes de desmoldarlo, para que absorba bien el jarabe y termine de enfriarse.  Terminamos de cortar, para formar los pastelitos en forma de diamantes y servimos espolvoreados de pistachos molidos (foto 5ª). Son un acompañamiento ideal para una merienda con café o té.
  NOTA: la pasta filo o phyllo se encuentra en las grandes superficies, congelada o refrigerada. Hay que tener cuidado al trabajar con ella, porque se seca rápidamente. Por lo que hay que utilizar poca cantidad a la vez, manteniendo el resto cubiertas con un paño húmedo o guardadas en la nevera, hasta que las necesitemos.

 
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